martes 10 de enero de 2012

Un buen espectáculo para una buena causa



Y pasó la Navidad otro año más, y pasó la gala anual de Payasos Sin Fronteras (PSF), esa que sirve para provocar las risas de niños y mayores y, ya de paso, presentar los últimos proyectos de la organización y recaudar fondos para seguir llevándolos a cabo.
El año pasado, por primera vez, acudí a la sesión de adultos (hay una previa para niños) y me pareció tan fresca, divertida y animada, que repetí y allí acudí el 2 de enero, recién comenzado el año, al Teatro Arlequín de Madrid.
Fueron dos horas y media de gala, con descanso entre medias, en una sala llena a rebosar de un público ansioso de pasárselo bien. ¡Objetivo cumplido! Lo mejor, para mí, Ricky, el profesor de tenis, que ya actúo el año pasado y este año le tocaba ser maestro de ceremonias. Un personaje ridículo y descacharrante, que representa el papel de “sobrao” con un desparpajo envidiable (en la foto). Luego vino Roxi, más gimnasta que payasa, con un meritorio número de hula hoops. El siguiente, Romero, algo más flojo para mí gusto, representa al clown más clásico. Después vino el turno de Dos Perillas, un viejo conocido, payaso-monologuista-malabarista, al que le sobran tablas para meterse al público en el bolsillo sin necesidad de recurrir a monólogos muy manidos. Ruta Show Company realizaron un número de música de cine; Jorge Silvestre “Silver”, nos hizo reir vestido de monje budista; y por último, el infalible Agustín Jiménez, que no me cansa, aunque repita monólogo o chistes viejos. El próximo año, más, y mientras tanto, PSF continuará este 2012 llevando sonrisas por todo el mundo.

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