lunes 17 de octubre de 2011

Un verano no tan feliz

Está demostrado: el verano es la época en la que se fraguan un alto porcentaje de los divorcios, separaciones y disputas familiares. La convivencia es más intensa y las incompatibilidades, desconfianzas, envidias, dudas existenciales… todo sale a relucir. A grandes rasgos, ese es el argumento de las dos horas y media de Veraneantes: el contraste entre la idea del verano como un periodo de tiempo para descansar y ser felices y la realidad del desencanto, las crisis existenciales, la confusión y la infelicidad de quienes aparecen en escena. Once personajes de todo tipo e ideas sociales y políticas, pero pertenecientes a la clase acomodada, pasan el verano en una casa de pueblo propiedad de una joven pareja.

Entre risas superfluas y aparente tranquilidad se va fraguando la tormenta, se va desvelando que ninguno de ellos está a gusto con su vida, con él mismo ni con los demás. Resultan conmovedores sus esfuerzos por ser felices en ese aire estival y frívolo que se va volviendo cada vez más irrespirable.
Hay pequeños estallidos y golpes de efecto durante toda la obra (de otro modo sería difícil aguantar una obra tan larga y con tanto texto) hasta el gran boom final, con todos los personajes en escena, cuando se rompe el frágil status quo y todo salta por los aires.
Miguel de Arco, junto a la compañía Kamikaze, flamantes ganadores de varios premios Max por “La función por hacer”, basa todo el poder de la obra en el texto y, sobre todo, en el trabajo actoral. Inspirándose en una obra de Maxim Gorki, la adaptación tiene momentos brillantes y cómicos, aunque en otros, una excesiva carga filosófica de los diálogos resulta algo artificiosa. Pero en general, los actores convierten sus personajes en creíbles y atractivos. Personalmente, la interpretación que me resultó menos convincente, fue la de la protagonista, Bárbara Lennie, demasiada afectación, para mi gusto. El resto del elenco está formado por: Israel Elejalde, Miriam Montilla, Raúl Prieto, Fancesco Carril, Lidia Otón, Manuela Paso, Elisabet Gelabert, Cristóbal Suárez, Chema Muñoz y Ernesto Arias. 
No es extraño que sea la segunda temporada de “Veraneantes”, que está hasta el próximo 20 de octubre en el Teatro de la Abadía.

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